Carballo, capital de Bergantiños, reúne en su centro urbano edificios de pisos de distintas épocas, locales comerciales y viviendas de dos o tres plantas, mientras que parroquias como Sísamo, Bertoa, Oza, Rebordelos o Berdillo mantienen un carácter rural, con casas unifamiliares, fincas y explotaciones agrícolas. Es un concello grande, y las instalaciones cambian mucho según se trate de la villa o de las aldeas.
En la villa atendemos sobre todo atascos en comunidades y bajos comerciales, fugas en tuberías empotradas y sustitución de termos. En el rural y en la costa de Razo y Baldaio la situación es otra: hay más viviendas con pozo y fosa séptica, y las instalaciones exteriores sufren el viento y el salitre de un tramo de litoral muy abierto al Atlántico.
Llegamos a Carballo por la AG-55, la autopista que une A Coruña con Bergantiños. Para averías en redes enterradas y fugas difíciles usamos geófono, gas trazador y cámara termográfica, y para colectores y arquetas con acumulación de residuos trabajamos con camión cuba. En las casas grandes del rural también revisamos calderas y radiadores, y estudiamos la renovación de fosas sépticas antiguas que ya no funcionan como deberían.