Culleredo combina dos realidades muy distintas. Por un lado están los núcleos urbanos como O Burgo, Tarrío o Vilaboa, que crecieron con rapidez como zona residencial de A Coruña y reúnen pisos, adosados y urbanizaciones. Por otro, parroquias como Celas, Sésamo, Almeiras o Castelo mantienen casas de aldea, fincas y viviendas unifamiliares donde las redes de agua y de saneamiento no siempre llegan en las mismas condiciones que en el centro.
En el entorno del aeropuerto de Alvedro y en las zonas altas del concello abundan las casas con parcela propia, algunas con pozo para riego o consumo y con fosa séptica. Allí revisamos bombas, grupos de presión, depósitos y arquetas, y localizamos fugas en tuberías que atraviesan fincas enteras. En las urbanizaciones, en cambio, las llamadas suelen llegar por bajantes atascadas, termos que ya no calientan o radiadores que hacen ruido y no reparten bien el calor.
Desde la Ronda de Nelle llegamos a Culleredo en poco tiempo por la salida de Alfonso Molina, lo que nos permite atender urgencias de madrugada con margen. Más de 20 años trabajando en el área metropolitana nos ayudan a reconocer los fallos típicos de cada época constructiva: tuberías de hierro en casas antiguas, uniones de cobre cansadas en pisos de los 90 y problemas de presión en viviendas que se abastecen de pozo.