Sada vive de cara a la ría de Betanzos y eso define su parque de viviendas: edificios de pisos en torno al puerto y a Fontán, casas marineras rehabilitadas y numerosas segundas residencias en Carnoedo, Mondego o Meirás que pasan meses cerradas. Esas temporadas sin uso explican muchas de las averías que encontramos al volver: juntas resecas, grifos que gotean, cisternas que no cierran y termos que no arrancan después del invierno.
La humedad marina y el salitre acortan la vida de las instalaciones exteriores, de los calentadores colocados en terrazas y de las tuberías metálicas vistas. En parroquias más altas como Soñeiro o Mosteirón hay más casas de aldea con pozo, depósito y fosa séptica, donde conviene revisar periódicamente bombas y arquetas antes de que un atasco o una caída de presión obliguen a intervenir de urgencia.
Llegamos a Sada desde A Coruña por la costa de Oleiros o por Bergondo, y mantenemos la atención de urgencias 24 horas también en verano, cuando la población de la villa aumenta y se multiplican las incidencias en viviendas que llevaban tiempo cerradas. Revisamos instalaciones antes de la temporada, sustituimos termos, desatascamos con camión cuba y detectamos fugas sin obra tanto en pisos del centro como en chalets.