Santiago de Compostela es una de las ciudades más lluviosas de España, y esa lluvia constante sobre un casco histórico de granito explica muchas de las averías que vemos. En la zona vieja, declarada patrimonio de la humanidad, los edificios tienen muros gruesos, cubiertas complejas y reformas sujetas a normas de protección, así que cualquier intervención de fontanería debe ser precisa y lo menos invasiva posible.
Fuera del casco histórico, el Ensanche y barrios como Santa Marta, Vite o San Pedro reúnen edificios de pisos de distintas décadas, muchos de ellos de alquiler, donde son habituales las fugas en instalaciones antiguas, los termos eléctricos al límite y los atascos por uso intensivo. Barrios más recientes como Fontiñas tienen instalaciones más modernas, y en las parroquias rurales del concello siguen existiendo casas con pozo y fosa séptica.
Llegamos a Santiago por la AP-9 desde A Coruña y coordinamos la visita para acudir con el equipo adecuado, especialmente en el casco histórico, donde el acceso en vehículo está restringido. En la ciudad trabajamos en detección de fugas con geófono, gas trazador y cámara termográfica, renovación de tuberías en pisos antiguos, desatascos con camión cuba y sustitución de termos de marcas como Junkers, Saunier Duval o Ariston.