Bajante de urbanización cargada de toallitas
En los bloques y adosados que crecieron en Tarrío, Vilaboa o Rutis, varios hogares vierten a la misma bajante. Las toallitas no se deshacen, se enganchan en los codos y retienen grasa y papel hasta cerrar el paso. El aviso suele llegarle al vecino de la planta más baja, que ve cómo el agua de los demás aparece en su fregadero o en su ducha.





