El camión cuba es la opción adecuada cuando la red tiene demasiado residuo para arrastrarlo solo con agua: arquetas de pluviales colmatadas de arena y hojas, sumideros de patios de carga, colectores comunitarios con capas de grasa o fosas sépticas llenas. Aspira el material y lo saca de la instalación, algo clave en las naves, donde un residuo desplazado unos metros vuelve a dar guerra en cuanto llueve o se retoma la actividad.
En comunidades de vecinos, si el tapón se encuentra en la columna general o en el colector del edificio, el desatasco suele pagarlo la comunidad, que recibe la factura; si está en el ramal de un piso, lo asume el propietario, que puede consultar si su seguro del hogar lo cubre. En empresas, podemos programar la limpieza cuando la plantilla no esté trabajando para no interrumpir la producción.
Para Oseiro, Morás o Barrañán nos conviene conocer de antemano el camino de entrada y cuántos metros separan la fosa o la arqueta del punto donde puede parar el camión. Tras el vaciado comprobamos por dónde entra y por dónde sale el agua del depósito, porque una fosa limpia con la salida obstruida vuelve a fallar enseguida.