Miño gana mucha población en verano gracias a playas como la Praia Grande y a las urbanizaciones de segunda residencia que han crecido en Perbes, Bemantes y los alrededores de la villa. Muchas de esas casas y apartamentos pasan buena parte del año cerrados, y al volver a abrirlos aparecen juntas resecas, cisternas que no cierran y termos que se han estropeado sin que nadie lo notara durante el invierno.
La cercanía de la ría de Betanzos y la humedad marina aceleran la corrosión de las piezas metálicas, desde las llaves de paso exteriores hasta los soportes de termos colocados en terrazas. En parroquias más interiores como Callobre, Carantoña o Leiro hay más casas tradicionales con pozo y fosa séptica, con necesidades muy distintas a las de un apartamento junto a la playa.
Miño tiene salida propia en la AP-9, así que llegamos con facilidad desde A Coruña. En segundas residencias recomendamos una revisión antes del verano y otra al cerrar la casa, además de atender las urgencias cuando se producen. Detectamos fugas sin obra, cambiamos termos eléctricos, desatascamos desagües y arquetas con camión cuba y revisamos la calefacción de las viviendas que se usan todo el año.