Pontedeume creció en la desembocadura del río Eume, y su casco histórico conserva calles empinadas, soportales y casas estrechas de varias plantas en torno al Torreón dos Andrade. Muchas de estas viviendas mezclan tramos de tubería muy antiguos con reformas parciales, y las bajantes y desagües siguen recorridos complicados entre edificios pegados unos a otros, lo que dificulta encontrar el origen de una avería.
La humedad de la ría y del valle del Eume se nota en paredes, sótanos y bajos comerciales, donde a menudo cuesta distinguir una filtración de una fuga en la red. En las parroquias de alrededor, como Andrade, Boebre, Centroña o Nogueirosa, hay casas tradicionales y chalets con pozo y fosa séptica que requieren un mantenimiento muy distinto al de un piso del centro de la villa.
Llegamos a Pontedeume por la AP-9 o por la N-651, y la villa nos queda de paso hacia Ares, Mugardos y el entorno de las Fragas do Eume. Los trabajos más habituales aquí son la detección de fugas no invasiva en edificios antiguos, los desatascos en bajantes y arquetas, la sustitución de termos eléctricos y la revisión de radiadores en casas que acusan el frío húmedo del invierno.