Monfero es un concello de monte y bosque, con parte de su territorio dentro del parque natural de las Fragas do Eume y con el monasterio de Monfero como gran referencia histórica. Su población vive repartida en pequeñas aldeas de parroquias como Queixeiro, Taboada o Vilachá, casi siempre en casas de piedra con finca, muchas de ellas rehabilitadas por partes a lo largo del tiempo.
En un concello tan disperso la red municipal no llega a todas partes, y es habitual que las viviendas tengan pozo, manantial o traída propia y fosa séptica. El clima es muy húmedo, con nieblas frecuentes y lluvias abundantes, lo que favorece humedades en muros de piedra y obliga a cuidar especialmente la ventilación de fosas, depósitos y cuartos de calderas.
Llegamos a Monfero desde Pontedeume, tras recorrer la AP-9 desde A Coruña, por carreteras de montaña que conviene conocer bien. Los trabajos más habituales son la instalación y reparación de fosas sépticas, la revisión de bombas y depósitos, la localización de fugas en tuberías que cruzan fincas y la puesta a punto de calefacción y termos en casas grandes y frías.